Desde España: BELIEF AWARDS 2016 – 14 BODAS QUE TIENES QUE VER

Penzi Bodas y Eventos al rededor del mundo, el equipo de Penzi ha sido destacado en un afamado sitio de Bodas en España:

BELIEF AWARDS 2016 – 14 BODAS QUE TIENES QUE VER

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Guadalupe Alvarez: es la tercera vez que Guadalupe gana los Belief Awards. En esta ocasión dos de sus fotografías han sido galardonados en la categoría Special Photo, ambas nos enseñan una interesante tradición de las bodas mexicanas: el desfile de boda.

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12 minutos con tus Wedding Planners favoritos

El mundo de la planeación de bodas es una de las mejores experiencias en la vida pues es aquí donde arte y organización encuentran armonía. Y para demostrártelo, hoy te traigo este especial sobre todo lo que siempre quisiste preguntarle a algunos de los mejores Wedding Planners en México, más allá de las tendencias y estilos de los que ellos son conocedores te platicare un poco sobre su estilo propio y gustos en particular.

Guadalupe Álvarez es fundadora y talento creativo de Penzi, una empresa comprometida 100% en hacer felices a sus novios, muy creativa y llena de entusiasmo dedicación y servicio, simplemente tu mejor opción.

“Nuestra misión es hacer que cada boda y evento en San Miguel de Allende goce de un ambiente apasionado, divertido y sin presiones. Desde nuestra primera entrevista, nuestros productores y planeadores se reúnen con una prioridad en mente: Comprender quiénes son ustedes y cómo mostrar su personalidad en su evento. Tradicional, diferente, divertido, elegante, con estilo, romántico, a la moda, vanguardista”.

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Guadalupe Álvarez es un ejemplo de voluntad; planea bodas en San Miguel de Allende para clientes de otros países

Detrás del escritorio de Guadalupe Álvarez surgen miles de ideas. A ella se le ve poco en las lentes de las cámaras y su trabajo es casi siempre detrás de bambalinas, en silencio, pero haciendo tanto ruido que el mundo la ha escuchado.

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Su especialidad es aterrizar sueños y recrear cuentos de hadas, con meses y hasta años de planeación para que ese día especial sea inolvidable para una pareja que decide tomar a San Miguel de Allende como el escenario para sellar su amor.

Ella es una de las planeadoras de bodas más reconocidas en el país, al grado que la recreación de los sueños de sus clientes ha traspasado las fronteras y cada fin de semana tiene casa llena.
Desde hace años su agenda está saturada, para que ella planee la boda de ensueño hay que esperar hasta un año y hay quienes lo soportan.

En su teléfono recibe a diario llamadas de Irak, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, China, India y varios estados del país. Son sus clientes que la buscan para aterrizar en San Miguel de Allende su boda ideal.

Comunicóloga de profesión y siendo la mayor de cuatro hermanos, Guadalupe desde los ocho años supo lo que era trabajar, cuando en una tienda llamada la Nueva España se dedicaba a acomodar listones y recibía a cambio cinco pesos a la semana.

“En casa nunca nos dijeron que las mujeres teníamos roles específicos, siempre nos trataron por igual y lo mismo trepaba a los árboles que cuidaba a mis hermanos”.
Dice que le gustaba la escuela y las buenas calificaciones en su boleta lo confirmaban.

“Nunca me exigían ser una niña de 10, pero me ponía retos y buscaba tener buenas notas. Dicen que soy muy terca y disciplinada y eso ayudó a saber lo que quería”.
Luego de la clasificación de listones por colores y tamaños vino el negocio familiar para ayudar a sus padres a hacer quesos.

“Mi papá desde las 4:00 de la mañana estaba levantado para ir por la leche y luego mi mamá se ponía a trabajar. Ahí le entramos todos porque con eso, nos pagaban la universidad”.
Fue en la Ciudad de México donde estudió y consiguió trabajó en Televisa llevando el café, para posteriormente ocupar un lugar en una agencia de publicidad.

“Era una de las más importantes y entre sus clientes estaba Lili-Ledy, que en ese tiempo lanzaba al mercado a Rosita Fresita y los Cabbage Patch, por lo que tuvimos que hacer muchos eventos y fiestas para presentarlos. Fue ahí donde comprendí que eso de la planeación era lo mío”.

El amor y otras cosas

Después de un tiempo, Guadalupe volvió a San Miguel para poner una tienda de artesanías, una fábrica y hasta una tienda de bolsas pero nada llenaba ese hueco que había dejado, la planeación.
El amor también llegó. Se casó y tuvo dos hijos. Muy joven se divorció y se quedó a cargo de sus niños sin apoyo económico y sola.

“Como todas las mamas solteras no tuvimos de otra más que ponernos a trabajar”.

Así fue como comenzó, junto con otra persona, un negocio de renta de mobiliario para fiestas.

“Hace 10 años San Miguel comenzaba a posicionarse como Destino de Bodas, pero eran más sencillas, sin tanta producción como lo son ahora”.

Pero el entusiasmo de quienes llegaban a su negocio la hizo cambiar de planes y de rentar sólo el mobiliario ofreció sus servicios de planeación de eventos.

“Había dos o tres personas que se dedicaban a eso, y si yo había coordinado fiestas impresionantes en la Ciudad de México, seguro podía hacerlo en San Miguel y por eso me puse a trabajar”.
Su primera boda como planeadora la recuerda bien porque fue un gran desastre.

“Tenía el pie roto, no fui a misa, nos llovió horrible y salió de milagro. No tenía idea de todo el trabajo que implicaba un evento así. Pero eso nos enseñó que siempre debería tener un Plan B y hoy la mayoría de los clientes siempre agradecen que hayamos sido el conducto para hacer su sueño realidad”.

Para Guadalupe no hay imposibles y el “si se quiere se puede” es su lema de todos los días.

“Las mujeres tenemos muchas capacidades pero falta reconocernos a nosotras mismas. Tenemos el poder de ser madres, trabajar y estar pendientes de la familia. Estar solas no siempre es elección pero tampoco se acaba el mundo. Podemos moverlo como queramos, sólo nos falta creerlo”.

Para ella, su familia es lo más importante y aunque sus padres fallecieron, con sus hermanos mantiene una relación que la ha sostenido en las lecciones más importantes de su vida.

“Somos muy unidos y eso me ayudó cuando quedé sola y con dos hijos. Mi familia es todo para mí”.

Este año cumple una década con su fábrica de sueños, donde cada día las producciones son más grandes e importantes y lo mismo planea bodas católicas que de judíos, protestantes, chamánicos y rituales iraníes.

“Sí, traspasamos las fronteras porque San Miguel es internacional. Hemos organizado bodas de novios de más de 60 nacionalidades que han escuchado de nosotros y nos han recomendado”.
Muchos de sus clientes son extranjeros, pero nunca ha querido ir a otras ciudades a planear un evento.

“Cuidamos mucho que la derrama económica se quede en San Miguel, que beneficie a las familias que trabajamos en ella. Hay ocasiones que tenemos varios eventos el mismo día y son 300 personas las que estamos detrás de ellos. Son 300 familias beneficiadas y eso no se cambia por nada”.

En su poco tiempo libre aprovecha para apoyar a asociaciones civiles que fomentan la cultura y apoyan a familias vulnerables: “de verdad quisiera tener más tiempo para ayudar. Si por mí fuera me la pasaría tomando fotografías y yendo a comunidades, pero para ayudar hay que trabajar”.

Reconoce que su trabajo es muy demandante por la cantidad de detalles que tiene un sueño.

“Pero para eso estamos, para aterrizarlos lo más cerca de la realidad. Cumplo sueños porque me gusta soñar, así somos las mujeres que cada día tomamos más fuerza en el mundo. Con trabajo y esfuerzo somos capaces de lograr lo que queremos y anhelamos, a tal grado que podemos traer un cachito de la India y meterlo a una de las fincas de San Miguel de Allende”.

Escrita por: Ana Luz Solís
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